La oración no es un deseo difuso ni un ansia tibia; antes bien, debe expresar un compromiso firme y determinado. […] Las oraciones imbuidas de esta poderosa convicción se traducen en resultados infalibles, tal como el imán atrae al hierro. Seikyo Shimbun
Cuando contemplo
la mar inmensa,
de noche el cielo despejado
una flor pequeñísima hermosa a la vera del camino
la oración surge espontánea
adopto una posición de respeto
uno las palmas de las manos
y ruego desde el corazón en silencio
belleza, amor, paz, hermandad
Con ello logro dignificar la vida,
darle significado,
en fin
agradecer
Después de la súplica
camino cuidadosamente
porque voy acercándome
al más allá