Rafael Blanco López

Suspiros

No vienen del pecho sino de los días.

 

Son pequeñas rendijas por donde el tiempo se asoma a mirarnos.

 

Un suspiro es una pausa mínima cuando el cuerpo recuerda que sigue aquí aunque todo se mueva.

 

No pide alivio ni promete consuelo: solo pasa, como pasan las nubes cuando nadie las nombra.

 

A veces se escapa sin razón aparente, como si algo antiguo tocara la puerta desde adentro.

 

Y después queda el silencio, no vacío, sino atento esperando el próximo gesto de seguir respirando.

 

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Rafael Blanco López 

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