Quedaste solo,
beodo y aturdido,
confundido por excremento
y la fuga de capitales.
Bello y altivo en la mugre,
caminante de las vías,
furtivo y perdido, sin brújula.
Atrevido y sin sexo;
castrado, arrastrado,
incierto en concierto mudo.
Quedaste sin nada, ni nadie;
qué importa, si decías que:
\"No es nada, nada es.\"
Hernán J. Moreyra