Dicen que soy muy joven
para entender el peso de las cosas,
para llevar la carga de los años
que aún no he vivido.
Dicen que soy muy viejo
para soñar con lo imposible,
para creer en mundos nuevos
que ya debí abandonar.
No comprendo a la sociedad
que mide vidas con relojes rotos,
que pone fechas de caducidad
a lo que el alma quiere ser.
Algunas veces no escucho
las voces ajenas,
esas que dicen cuándo empezar,
cuándo rendirse,
cuándo ser.
Porque yo habito
en el espacio sin nombre
entre el \"todavía no\"
y el \"ya es tarde\",
donde el tiempo no manda
y la edad es solo un susurro
que se pierde en el viento.
Yo camino entre relojes rotos,
soy exactamente
lo que necesito ser:
ni joven, ni viejo,
simplemente vivo en plenitud.