¡De las musas, un jardín!
El rosal bebía luces de su amado jardinero.
Él, atento y gentil, libaba cantos de emoción,
mientras un ramillete pendía de su corazón,
preñado de frescura, de vate y de noble caballero.
¡Rosa del puro amor... para ti mi vida!
Rosaura de oros y de soles amarillos.
Raquel de versos azules, fragancia de palabras...
¡Pétalos que vienen... y que van!
Roxana seductora, de piel anaranjada,
Rosalía de avecillas, de flautas y de gaitas.
¡Cantad, flautas y gaitas! ¡Floralias de la vida!
Donde Dios pone en Bianca... la pureza blanca.
¡Rosas todas! ¡Todas rosas!
Armonía, bondad y alegría en el camino.
¡Y el rosal... beso divino!
¡Es la flor eterna que en cada rosa permanece!
Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.