El manto negro cae sobre el ocaso
como la idea a la mente acude
recurrente, a las entrañas sacude;
como agua fría derrama el vaso.
Llega la noche , llega el fracaso
por sucumbir al ajetreo diario,
a las penas y al mal lapidario
que lacera como un latigazo.
Llega la sombra que acaba el día;
es la sombra de aquel que no espera,
del insomne que siempre se desespera.
Al final , todo, la noche lo devora;
carnívora de la fe y esperanza
la noche , llega como usurpadora.