JUSTO ALDÚ

NARCISO

NARCISO

 

De Cefiso nació, de luz y de forma herido,

con un rostro donde el alba se miraba arder;

y juró Tiresias: vivirá sin perecer

si nunca ve su espejo por el destino ungido.

 

Y más bello fue su orgullo que su rostro erguido,

los amores despreció sin querer comprender;

Eco quedó sin voz por no poderlo tener,

y Aminias dio su sangre por un no repetido.

 

Némesis escuchó la súplica del dolor,

y al borde de la fuente donde guía el destino

allí su imagen ardió como perfecto amor.

 

Amó lo que era suyo sin saber que era él mismo,

bebió su propio fuego, sediento y cristalino,

y en flor quedó su nombre, castigo: narcisismo.

 

JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026