La espera
Wcelogan
Parece mentira
cómo pasa el tiempo
cuando la espera deja de ser un calendario
y se convierte en un acertijo de emociones
sin instrucciones.
Los días ya no se cuentan,
se sobreviven;
cada hora aprende
a caminar despacio.
Abriste los ojos
antes del pacto de una fecha,
antes de que el mundo
terminara de ponerse de acuerdo contigo.
Llegaste rompiendo pronósticos,
desordenando agendas,
haciendo trizas
la falsa calma.
El arrullo se pospuso
por exceso de cuidados.
Quedó suspendido
entre días de visita,
vidrios vacíos,
luces que nunca se apagan
y relojes
que olvidaron cómo sonar.
Las manos aprendieron
nuevas formas de esperar:
esperar sin tocar,
amar a distancia.
La incertidumbre nos dolió;
dobló las noches,
afiló los pensamientos.
Nos enseñó
que el miedo también sabe quedarse
cuando el amor
no se mueve.
Y cómo pasa el tiempo
y cómo nos cambia.
Aprendimos
que hay batallas
que se ganan
simplemente permaneciendo.
El tiempo pasó
como pasan las mareas,
retirándose despacio
para dejar espacio
a algo nuevo.
Ahora sabemos
que la espera
también es un lugar,
porque al final
el tiempo
no se llevó nada.
Nos enseñó a mirar
y eso,
aunque parezca mentira,
lo cambia todo.