RUTINA QUE SALVA
No todo es peso.
Hay rutinas que sostienen:
la llamada a tiempo,
la risa de siempre,
la mano que espera,
el abrazo que conoce tu cansancio.
Pequeños rituales
que no cuestan nada
pero levantan todo.
A veces son lo único
que mantiene el día en pie.
© Corazón Bardo