A ti que te quiero en el alba dormida
cuando paseas por mis lunas
las que tiene marzo en mi exilio de hoguera
porque septiembre te arrulló
en la penumbra
un seis de lluvia enmudecida
y en sus brazos te meció barro
hasta que tus ojos se abrieron
y hubo luz que se filtró en la belleza
de tus labios,
penumbra escondida
que se tatuó entre nubes y viento
y así nació el verbo con su raíz
en lengua para mi cuerpo,
tú eres rama sobre mi piel de escarcha
que te fundes en roca
pero fue tu magma el que desprendió
de mi la noche
aquella indiferencia de ver a un pétalo
volar
y soñar con la ceniza
que pisas en mi camino;
sigo tu huella incansable
la que tus pies dejan por la vida
y son mi delirio,
porque beso septiembre
sobre tu espejo
para soñar con marzo
cuando te haga mía.