Poesía Herética

Consagrado

 

Para quienes han convertido la piel en un mapa sagrado, donde cada caricia es un rito y cada estremecimiento, un salmo que nace del hielo y el fuego. Para quienes saben que en la entrega más oscura se esconde una llama eterna, y que el cuerpo, cuando se ofrece sin freno ni ley, se vuelve lenguaje mudo, luna llena que roba al tiempo y siembra en la sombra una siniestra y fecunda armonía. Que estos versos sean el testimonio de que el éxtasis, cuando es verdadero, precede a la muerte y la desafía en cada latido de piel erizada, en cada gemido que funde dos sombras en una sola noche sin fin.