Inmersión en el Desierto
William Contraponto
No es fe lo que los mueve, es vértigo,
un suelo entregado al eco de una voz.
Pensar cansa. Duele. Exige origen.
Seguir absuelve el error que viene después.
El líder falla, tropieza, se desmiente,
pero la mirada del rebaño no vacila.
La contradicción se vuelve accidente,
y la razón, un peso que se exilia.
Hay un consuelo en no ver lo evidente,
en llamar estrategia al desvío.
Cuando el discurso traiciona lo que promete,
se culpa al mundo, nunca al propio hilo.
Pensar sería cruzar lo árido,
sentir sed sin promesa de oasis.
Mejor el mapa falso, el rumbo ciego,
que la lucidez que quiebra las bases.
Así se sumergen en el desierto en fila,
celebrando la ausencia como salvación.
Donde falta conciencia, sobra la arcilla
para moldear obediencia en convicción.