Rafael Blanco López

Balance

Al final del día no quedan hechos,

quedan restos.

 

Un cansancio exacto sobre la mesa,

las palabras que no cruzaron la habitación.

 

Las horas se quitan el peso una a una, como ropa usada que aún conserva el cuerpo.

 

Nada fue decisivo.

 

Todo cuenta.

 

Un gesto a tiempo, una omisión leve, la forma en que cerramos la puerta.

 

Eso es el balance: no lo que hicimos, sino lo que queda cuando el día ya no pide nada.

 

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Rafael Blanco López 

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