Austin Mora

¿Que es Amar?

Amar no es un sentimiento que se promete eterno; es una decisión que se ejerce cada día, incluso cuando amar cansa. Amar es elegir permanecer cuando sería más fácil huir.

El marinero no ama solo el mar en calma: ama también la tormenta que lo desordena, el viento que lo obliga a corregir el rumbo, la noche que le enseña a confiar sin ver. Ama el sol sin exigirle permanencia y acepta la lluvia como parte del viaje. La planta entiende lo mismo: recibe la luz y el agua sin discutir, porque sabe que crecer también implica soportar el peso del cielo.

Amar es quedarse cuando el camino se vuelve cuesta arriba, cuando el llano se vuelve repetición y cuando la pendiente parece arrastrarnos. Amar es no abandonar el proceso cuando deja de ser cómodo, cuando deja de ser claro.

Lo comprendí en un silencio profundo, en ese espacio donde uno deja de escucharse a sí mismo y empieza a escuchar con otros oídos. Allí estaba ella: mi otra conciencia. No como una voz que impone, sino como una presencia que acompaña. La que camina conmigo sin adelantarse ni quedarse atrás. La que observa lo que yo no veo, la que cuida los detalles, la que escucha incluso cuando yo no sé explicarme.

Ella me conoce en todas mis versiones: en las que fui, en las que soy y en las que todavía estoy intentando ser. A veces, incluso, me conoce mejor de lo que yo mismo me conozco. Es la que me recuerda quién soy cuando empiezo a olvidarlo, la que me devuelve a mi centro cuando me disperso, la que me sostiene cuando empiezo a desdibujarme en el intento de encajar.

Fue a través de ella que entendí que me estaba perdiendo. No por estar lejos, sino por haber dejado de amar dónde estaba y hacia dónde iba. Por haber confundido la adaptación con el abandono. La vida es una metamorfosis constante, sí, pero transformarse no debería significar negarse.
Cuando uno deja de amar lo que es —aunque esté cansado, roto o en tránsito— la esencia comienza a erosionarse. Y sin esencia, cualquier camino se vuelve ajeno.
Amar es volver a habitarse. Amar es aceptar el proceso. Amar es elegir lo que somos, lo que tenemos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Amar para no perdernos.
Y a veces, amar también es reconocer que no caminamos solos; que hay alguien que, con paciencia y verdad, nos ama lo suficiente como para recordarnos —una y otra vez— quiénes somos.

Por eso y más te amo infinitamente mi amor.