Lo buscaba siempre.
Y de tanto buscarlo, le
parecía que se replicaba
en los espejos.
Creía verlo en las vitrinas,
en los maniquíes que modelaban
las bufandas y en los bares
solitarios.
Al final del día, imaginaba tener
entre sus brazos al culpable
de todas sus desgracias.
L.G.