surcando los momentos

Recuerdos al amanecer

Recuerdos al anochecer

La tarde se apaga despacio,
como una vela cansada,
y el tiempo aprende a callar
cuando la niebla desciende.

Entre brumas caminan los recuerdos,
no pesan, flotan,
susurran nombres antiguos
que el alma no olvidó.

La magia vive ahí,
en lo que no se ve del todo,
en la sombra que abraza
lo que aún duele y lo que aún ama.

Anochecer no es final,
es umbral:
un pacto silencioso
entre la memoria y la niebla.

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