Qué tema tan trillado, dirían
y sin embargo,
cuantas razones del corazón
para darle vueltas y vueltas
entre retazos del pecho y del alma
soñando, ilusionados entre veredas
y entre sueños discontinuos
a nuestra poca y bendecida fe.
Para ver si un día
por fin se toca el cristal
y se abre la puerta del amor
por fin entre ojos y pestañas
de un ser amoroso y cierto
que espera ser libre para ir
por ahí, por un camino sembrado
de pétalos y aserrín
donde tus pies santos
y mis pies cansados,
dibujan huellas
sedientos de un destino fijo,
lleno del sentimiento
que crece y crece cada día
dentro mi, con ganas de vivir,
seguir viviendo esta vida
y compartir el tesoro de un amor al fin.