¡O rutila!...¡rutila rutilante Orión!
¡Sea todo oídos a la oración!
Eternamente la retina suya
Conquista los ojos míos.
Eternamente oigo el clarín
Cegando aciagos horizontes…
La mirada suya está blandida
Como una espada,
Como la de San Miguel
Que otrora mató al Dragón.
¡O rutila!...¡rutila rutilante Orión!