vevalions

Mi sangre

Voy cortando las cerezas

que van manchando mis piernas,

pues bien dentro de mis rejas

no aguantaba las astillas.

 

Y re bien que se encajaban,

se quedaban las malditas.

Poco era que me rozaban

y se estremecían toditas.

 

Me jaloneaba hacia arriba,

tratando de entender el día,

una charca enrojecida:

es lo que ahora soy, vida mía.

 

Discúlpame lo que he hecho,

ya disfrutamos un poco,

pero ahora tengo el derecho

de descansar a mi modo.

 

Si te quise sin dudarlo,

tú eras todo lo que tenía,

hasta pudiera gritarlo…

pero me voy, ay, vida mía.