Luis Barreda Morán

Un Retrato del Siervo que Besa el Látigo

Un Retrato del Siervo que Besa El Látigo 

Es el jornalero que talla tronos para otros,
el humilde que guarda jaulas donde encierra su propia especie.
Su mente es un espejo empañado que refleja sueños ajenos,
un eco fatigado de cadenas que suena a libertad.

Defiende al dueño de la mina en la oscuridad,
aplaude al lobo vestido con piel de cordero.
Su sudor riega el campo que nunca cosechará,
mientras bendice la mano que le niega el pan.

Su rencor no sube hasta los balcones dorados,
se expande en veneno horizontal hacia los suyos.
Mira con desprecio al mendigo en su esquina,
al forastero que carga su misma cruz de sombras.

Proclama que el hambre es solo falta de esfuerzo,
que la ruina es un pecado, no un designio del fuerte.
Adora el filo frío del sable reluciente,
la bota pulida que aplastará su rostro mañana.

Se viste con harapos de un futuro brillante,
un fantasma que vela por tesoros que no son suyos.
Sus labios mueven consignas prestadas y gastadas,
un surco seco donde nunca brotó un pensamiento propio.

Esta es la victoria final del amo sin rostro:
que el árbol abrace el hacha con devoción,
que el río secuestre su agua para el desierto,
y la oveja lidere el camino al matadero.

—Luis Barreda/LAB
Los Ángeles, California, EUA 
Enero, 2023.