Arih

Lo que no descendió


Te quise desde lo alto,
desde lo que decías,
desde los nombres grandes
que no tocaron la tierra.


Hablabas de amor
mientras el cuidado no llegaba.


Prometías hogar
pero yo cargaba el peso.


Te abrí mis cosas sagradas:
mi hija,
mi fe herida,
mi historia rota.
Y tú guardabas silencios
donde yo ofrecía verdad.


Entonces entendí:
el amor que no baja al cuerpo
no es refugio,
es idea.


Y yo ya no vivo
de ideas.
Dios no me pidió aguantar.
Me pidió verdad.


Arih