Está tan cerca y tan lejos de mí,
como un límite que no debo cruzar,
sé que no es un lugar para ir,
pero su mirada me sabe abrazar.
Su presencia me cambia el día,
sin hacer ruido, sin pedir razón,
todo se vuelve armonía,
como si entendiera mi corazón.
Su sonrisa rompe mi calma entera,
y el pecho no sabe cómo latir,
no es promesa, tampoco espera,
es solo sentirlo y existir.
Sé que no es para mí, lo acepto,
no hay reclamos, ni culpa, ni error,
con tenerlo ahí, tan dentro y tan quieto,
ya me basta para guardar este amor.
A veces quisiera decir “abrázame”,
pero el deseo no cruza la piel,
es tan imposible que solo me nace
cerrar los ojos… y soñar con él.
Yasuara Melgara