Junto a la fuente,
el agua que entre mis dedos se diluye,
a su natural cauce...
La belleza se me abre,
llena de olores, y frescas voces llamándose,
con sus trinos al aire...
En el monte la nieve,
y a mi vera, un mensaje que revive mi fe,
de una flor apacible...
Vida y colores,
dándose un abrazo muy estrechamente,
que resulta impresionable...
Es Dios lo importante,
en este momento de exaltación a lo incompresible,
en su creación mezclándome...
Comentario de autor: Te doy gracias Dios mío por las maravillas recibidas, y con este poema quiero de manera sencilla reflejarlo.