Roma.

Escribir con birome...

Yo escribo desde un lugar profundo de mí.
Lo supe desde chica.

Siempre me reflejé en mí misma, dentro de un cuaderno, para observarme, analizarme,
y no copiar lo que no me pertenece o no me gusta.

No hay falsedad en mis letras, ni palabras dichas por compromiso.
No escribo lo que no siento.

No existen borradores para los sentimientos.
Lo que nace, nace así: verdadero.

Escribo con emoción, con experiencia, con heridas y certezas.
Escribo desde mi verdadero yo.

Hay conciencia humana.
Hay pulso.
Hay verdad.