JUSTO ALDÚ

EDIPO

EDIPO

 

Marcó el oráculo el rumbo con voz de hierro y fuego,

y Layo oyó su muerte escrita así en vientre ajeno;

tembló Tebas de miedo, tembló el linaje pleno,

y el niño fue al desierto con tobillos de ruego.

 

La herida fue su nombre, su destino, su apego,

creció lejos del trono creyéndose terreno;

más Delfos le dio el signo con mandato sereno:

a tu padre matarás, y el fuego amarás luego

 

En cruces de caminos se alzó la sangre oscura,

la Esfinge fue vencida por la voz de lo humano,

y el premio fue la madre vestida de ternura.

 

Fue cuando la peste habló con lenguaje de arcano,

y la verdad desgarró su mirada madura:

se vio rey del delito y verdugo de su mano.

 

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EDIPO: Versión de Sófocles

Este es otro de los mitos de la Antigua Grecia más famosos, y como ocurre en muchos otros, existen varias versiones de él. Sin embargo, la narración más famosa es la creada por Sófocles.

El mito dice que Edipo era el hijo de Layo y Yocasta, quienes eran el rey y la reina de la ciudad helénica de Tebas. Debido a que no podían tener hijos, Layo consultó al Oráculo de Apolo en Delfos para que le explicase qué ocurriría con su descendencia. El oráculo predijo que cualquier hijo nacido de Layo lo mataría. Para evitar que se cumpliera la profecía, cuando finalmente Yocasta dio a luz a un bebé, Layo mandó perforar los tobillos de este y lo entregó a un sirviente para que lo abandonara en la montaña cercana. Sin embargo, este se lo dio a un pastor de Corinto.

El niño Edipo finalmente llegó a la casa de Polibo, el rey de Corinto, y su reina, Merope, quienes lo adoptaron, porque no tenían hijos propios. Edipo recibió su nombre, que significa \"pie hinchado\" en griego antiguo, debido a la hinchazón en su tobillo. Después de muchos años, un hombre borracho reveló a Edipo que no era el hijo biológico de la familia que lo crio, sino un \"bastardo\". Por ello, confrontó a sus padres adoptivos, el rey y la reina de Corinto, pero ellos lo negaron todo. Ante esto, Edipo decidió consultar al mismo oráculo en Delfos al que sus padres biológicos habían acudido. El oráculo le reveló que estaba destinado a matar a su padre y casarse con su madre.

Para evitar ese destino, Edipo decidió no regresar a Corinto y viajar a Tebas, que estaba más cerca de Delfos. Durante su viaje a Tebas, Edipo se encontró con el rey Layo en una encrucijada. Ambos pelearon por el derecho de paso y Edipo mató a Layo cuando el auriga intentó atropellarlo. El único testigo de la muerte del rey fue un esclavo que huyó.

Continuando su viaje, Edipo se encontró con la Esfinge, un monstruo que detenía a todos los viajeros que iban a Tebas y les planteaba un acertijo. Aquellos que no podían responder correctamente eran asesinados y devorados, mientras que los que tenían éxito podían seguir su camino. El acertijo de la Esfinge era: \"¿Qué camina en cuatro patas por la mañana, en dos al mediodía y en tres por la noche?\". Edipo respondió correctamente: \"El hombre: de bebé gatea en cuatro patas, de adulto camina en dos piernas y en la vejez utiliza un bastón como \'tercera pata\'\". Al responder correctamente, Edipo pudo continuar su viaje hacia Tebas.

El hermano de Yocasta, Creonte, había anunciado que aquel que pudiera liberar a la ciudad de la Esfinge sería coronado rey de Tebas y se casaría con Yocasta, quien se había quedado viuda recientemente. El matrimonio de Edipo y Yocasta cumplió con el resto de la profecía. Edipo y Yocasta tuvieron cuatro hijos juntos. Más tarde, una epidemia azotó Tebas, causando estragos en la población. Edipo afirmó que pondría fin a esta peste y envió a su tío, Creonte, al Oráculo de Delfos en busca de información. Al regresar, Creonte le dijo a Edipo que según el oráculo el asesino de Layo debía ser castigado, y Edipo lo prometió y mandó buscar al profeta Tiresias, quien, en una acalorada discusión, le reveló a Edipo que él era el asesino. Enfurecido, Edipo culpó a Creonte por las falsas acusaciones y ambos se enfrentaron, por lo que Yocasta intervino para calmar a Edipo, revelándole la historia de su hijo primogénito y su supuesta muerte.

Por ello, Edipo se dio cuenta de que podría haber matado a Layo y desatado la epidemia. En ese momento, un mensajero de Corinto llegó y anunció que el rey Polibo había fallecido, ante lo cual Edipo se sintió aliviado, ya que la profecía no podría cumplirse si su presunto padre estaba muerto. Sin embargo, sabiendo que su madre seguía viva, Edipo se negó a asistir al funeral en Corinto, pero para tranquilizarlo, el mensajero le reveló que Edipo era adoptado. Yocasta, finalmente comprendiendo que él era su hijo, le suplicó que dejara de buscar al asesino del rey Layo, pero Edipo buscó confirmación de la historia del mensajero del mismo pastor que se suponía que lo había abandonado al nacer.

A través del pastor, Edipo descubrió la verdad, incluyendo el hecho de que el hombre que había matado muchos años atrás era su padre y que se había casado con su propia madre. Cuando volvió a Tebas, halló a Yocasta ahorcada.