Dicen que los amores del colegio son pasajeros,
sobre todo aquellos que conocemos cuando apenas ingresamos en él,
nacidos en la inocencia del corazón.
Yo creo que no es así.
Creo en el amor que se queda,
en esos amores que se eligen cada día,
aun cuando el tiempo los pone a prueba.
Porque cuando el amor es verdadero
y Dios camina en medio de la relación,
todo se vuelve posible.
No importará la espera,
no importará nada más…
solo importará el amor.