eclipsada

Miradas Lejanas

Te miro desde lejos, condenado,
pues acercarme sería mi caída.
Tu gesto serio habita mi mirada
como un hechizo frío y prolongado.

Se escapan sonrisas de lo prohibido,
culpas leves, ternura contenida;
son gritos que se ahogan en la herida
de todo lo que jamás ha sido oído.

Guardo el secreto: filo, precipicio,
temiendo que al decirlo me desplome
la frágil paz que finjo en el vacío.

Me basta verte así, lejos de mí,
cada semana ardiendo sin consumo,
viviendo en sombras lo que no viví.