Detrás de esa nube rosa
se ahogan las lágrimas,
olvidadas por las estrellas
de trapo y nácar,
esquivadas por los barcos
de vela y agua.
Si vieras qué de colores
destilan las lágrimas.
Algunas son como verdes
y se cruzan con la solana
cuando atardece y sangra.
Otras se ponen negras,
como de odio,
y cuando no miras
se escapan y te matan.
También las hay blancas.
Van alegres,
no se ahogan,
bailan al paso de las barcas
y se ponen a las sombras
volviéndose nada y plata.
¡Qué pena!
Detrás de las nubes
ya no está tu cara,
sólo quedan lágrimas.