LKATHERINE CORTÉS PÉREZ

Un día nuestros corazones se encontraron

Un día, nuestros corazones se encontraron,

y desde entonces, nada ha cambiado.

El amor, cuando es verdadero,

nunca se borra.

Una pareja cómplice se abraza y se sonríe con ternura, ilustrando la belleza de un poema de amor simple y sincero.

La eternidad”

Si el amor tuviera un rostro,

sería el tuyo.

Si el tiempo tuviera un final,

elegiría el tuyo.

Dos luces se cruzan,

dos almas se reconocen.

Y el mundo entero

se vuelve promesa.

Como el diamante”

El amor es un diamante:

brilla, puro y constante.

Incluso en la noche más oscura,

guarda su memoria.

“Siempre” es una palabra corta,

pero es todo lo que te debo.

Porque cada día de amor

es un juramento, una fe.“Nuestros silencios”

En nuestros silencios, todo se dice,

nuestros corazones hablan sin ruido.

Es en la calma de las miradas

donde el amor se vuelve arte Mano a mano”

Mano a mano, sin fin,

avanzamos por el camino.

Nuestros corazones laten al unísono,

guiados por la misma pasión.

 “Un suspiro”

Un suspiro, una palabra, un latido,

y todo cobra sentido de nuevo.

Porque el amor, verdadero y sincero,

es la más bella de las luces.

“Lo invisible”

No se ve el amor,

pero se siente, cada día.

Vive en una mirada,

y brilla como una esperanza.