Yusti Pérez

Soneto precoz

En nuestro juego había una promesa

y entremedias la traviesa caricia,

pero acá precozmente la impericia

advino a causa mía con sorpresa.

 

Fue embarazoso; la atmósfera espesa

y tan injusta, egoísta delicia

que desacató la común leticia

y ultrajó prematura mayonesa.

 

Ruego un sutil perdón tuyo en el lecho,

que no merezco mayor concesión

ante tu cuerpo áureo e insatisfecho.

 

Cíñeme hondo con tu ígneo fogón

y enmascara el oprobio que cosecho

de tu torticera desilusión.