Me pidió que me desnudara,
que fuese rápida y empezará.
Con entusiasmo le mire,
sentí que me faltaba el aire.
Le conté como las mariposas
revolotean y me hacen vomitar,
que duelen aunque sean hermosas,
pero las consigo soportar.
Le conte como la ansiedad
me quita la vida de las manos,
me absorbe de la realidad.
la sufrimos todos los humanos.
Le conté que sueño despierta,
que imagino futuros posibles,
aunque parezcan imposibles
me mantienen el alma abierta.
Le relaté mi amor por la poesía,
el sentido que tiene en la vida.
Me lleva a un mundo de fantasía,
es como mi huida.
le detallé como es mi risa,
como de risueña suena.
La cual se queda tatuada en la brisa,
una risa que toda sala llena.
Le hablé de noches sin calma,
del nudo fijo en el pecho,
de cómo me roba el aliento
sin tocarme ni el alma.
Le dije que a veces me encierro,
aunque esté rodeada de gente,
la ansiedad me toma la mente
y me deja temblando por dentro.
Le recite mis sueños,
¿nadie más quiere ser artista?
los intentó cumplir aunque sean pequeños,
que el arte real persista.
Estoy feliz pero me para,
me mira con cara rara,
me dice que me limite a quitarme las prendas,
que no quiere sorpresas.
La habitación se volvió más grande,
cuando dejé de hablar,
entendí que no todos quieren ver
lo que uno tarda tanto en mostrar.
al final me las quito,
pero pensé que sería más bonito.
Me desnudé dos veces esa noche,
y solo una te incomodó