María Elena

RITO DE LA MAÑANA

El sol derrama oro sobre el muro,

las tazas tiemblan tibias en la mesa,

el agua canta, breve, su promesa

y el mate gira lento, tierno y puro.

 

Las plantas se desperezan sin apuro,

un pájaro inaugura la belleza,

y yo, sin tanta prisa en la cabeza,

rechazo un pensamiento, lo censuro.

 

Descubro en lo pequeño un universo,

la vida me recita el mejor verso

mientras sorbo en silencio su dulzura.

 

Y pienso: “Que milagro el día claro,

que todo empiece, y yo, sin calendario,

reciba su verdad sin armadura”.