¡Albricias!
¡La rosa de mi amor ha florecido!
¡Primaveral perfume desparrama!
Y el tronco que parecía perdido,
desde la cumbre, con su fruto, clama.
¡Venid jilgueros y entonadle cantos!
Dulces gorjeos. Trinos celestiales
que proclamen y ensalcen sus encantos,
como ejemplo para viejos rosales.
¡Albricias!
Este rosal de tronco retorcido
que de muerto mostraba su apariencia,
con un soplo de brisa se ha mecido,
para mostrar su premio a la paciencia.
Que si un invierno rudo da el producto
de una exuberante primavera,
también puede acaecer que un reducto,
nos regale una rosa lisonjera.