D. Méndez

Neón

Tus labios afiliándose con los míos,

como si se reconocieran antes que nosotros.

Hay algo íntimo en lo prohibido,

algo que late cuando nadie mira,

cuando el mundo se apaga

y solo quedamos tú

y mi rendición.

 

En la noche eres mi único amante,

Porque nadie más sabe

habitarme así.

Porque tu sombra me cubre

mejor que cualquier promesa.

Tus manos tatuadas sobre mi piel

no tocan:

marcan territorio.

 

Tus besos se clavan en mi ser

como una verdad que no se puede borrar,

como una orden que mi cuerpo entiende

antes que mi razón.

 

Luces de neón en tu habitación,

colores sucios, eléctricos,

iluminando lo que no se dice en voz alta.

Me llevan a querer quedarme,

a querer perderme,

a querer obedecer

esa tensión que crece

cuando te acercas sin prisa.

 

Tus palabras prohibidas

suenan cada vez más cerca,

más lentas,

más peligrosas.

esperando

que decidas

qué hacer conmigo.