Yo fui el niño problema,
el entenado, el foráneo,
el intruso permanente;
en la casa, en la escuela,
en la calle, en la iglesia,
en todas partes, sin querer,
simplemente fue así.
Luego fui el joven problema,
el rebelde sin causa,
simplemente por preguntar
¿para dónde voy, de dónde vengo?
sólo por polemizar argumentos
amañados y trasnochados,
y por llevar la contraria,
eso sí, queriendo.
Ahora soy un tipo con canas
y no tengo ningún problema
con llegar a viejo,
pero sigo siendo rebelde
y me niego a usar tintes
para disimular
el paso del tiempo.
Alexander Elías2026
#SerEscritura