Para quienes han roto el sueño para abrazar la vigilia salvaje; para quienes han dejado atrás la ilusión y se han entregado, sin reservas, al hervor de una presencia voraz. Porque el amor más verdadero a veces no es calma: es fiera despierta, es fuerza elemental que desafía la sombra y firma pactos sin sentido con la misma sangre que envenena y da vida. Que estos versos sean el testimonio de que, cuando dos almas se reconocen como fieras, el tiempo deja de importar, el pasado se vuelve eco, y lo único que permanece es el fuego compartido de una entrega sin retorno.
Para ti, mi Pantera Negra.