Corriente impetuosa,
brío de fuerza vital,
fluyes por tu cauce sin cesar,
con garra indómita y hermosa.
Inundas las orillas
con ondas espumosas
que estallan contra las rocas:
a veces bravías, otras ,
juguetonas y revoltosas.
Rugiente en tu avance incansable,
te deslizas por riberas arenosas
y mientras moldeas el paisaje a tu paso
vistes de frescor, de tus márgenes ,
la flora voluptuosa.
Pulso vital de la tierra, derramas generosa:
sustento, pasión y vida.
Fuerza vibrante, prodigiosa.
Indomable corriente impetuosa.
Cantas en remolinos y susurras en pozas.
Bajo la sombra de juncos y cañaverales
dormitan tus aguas de seda,
arrulladas por el zumbido de insectos
y el colorido baile de las mariposas .
Con fulgor diamantino
bajo el sol del mediodía,
discurres por los campos
bella, lenta y sinuosa.
Y besas con labios gélidos y suaves,
de los árboles, las raíces nudosas.
Mientras, por tu curso, lánguidas
navegan las marchitas hojas .
En algunos tramos te ramificas,
te pierdes y converges
más adelante, de nuevo,
altiva y caprichosa.
Entre la maleza ríes melodiosa,
en tanto que sobre las piedras
saltas exultante y bulliciosa.
Y atrapada en los recodos,
aburrida, bostezas perezosa.
Irreductible y caudalosa,
soberbia en tú orgullo,
arrogante corriente impetuosa