RECADO DE AVES
Aún aguardo aquí.
Ojalá me quieras un poco.
Tus cartas están perdidas en el camino,
es la letanía de cada noche
con la que arrullo la esperanza.
Pero amanece igual que todos los días:
sin cartero en la puerta,
ni nota por debajo.
Aquí la gente vive del chisme,
pero nadie en el mercado,
ni la vecina,
saben algo de vos.
Los pájaros afuera
no sé por qué cantan.
Intento descifrar su lenguaje,
tal vez
son los únicos
que aún pronuncian tu nombre.
La esperanza regresa a mis brazos,
tiene los ojos cerrados
pero no sé si duerme.