Andres navarro garrido

Romance de la Ășltima hoja

Romance de la última hoja

 

En los albores del tiempo,

yo corría con brío de primavera,

como arroyo que despierta,

cuando el alba se renueva.

 

Y a mi lado un árbol joven

levantaba la copa densa,

verde estallido de júbilo

que el sol siempre festeja.

 

Crecimos juntos los dos,

en compañía verdadera;

yo, con risas que saltaban,

el árbol, con su copa inquieta.

 

Pero el tiempo, viejo sabio,

fue entrando con sus secuelas

despacio, como quien sabe,

que siempre todo final llega

 

Mis pasos se hicieron lentos,

más hondas fueron mis grietas,

y el árbol perdió en otoño

las hojas que el viento lleva.

 

Hasta que un día quedamos

frente a la rama más tierna:

una última hoja solitaria,

temblando en la luz postrera.

 

Yo la miré con silencio,

de plegaria que se acerca,

y en su temblor comprendí

la hondura de su propia senda.

 

La hoja aguantaba un soplo,

como un latido que espera,

y en su danza fatigada,

nos recordaba que el fin llega.

 

Así el tiempo, en su crepúsculo,

me preparó bien y sin tristeza:

y siento  que mi morir es parte,

del don que la vida me entrega.

 

Y, cuando esa hoja caiga,

suave como cae una estrella,

entenderé que no es mi final,

sino… ¡que regreso a la tierra!.