Jesús Ángel.

Día de cabaña.

 

El mundo se detiene,
el tiempo es presente;
mañana no existe,
solo este instante.

Las calles calladas,
las arterias dormidas;
el invierno suspira,
su lluvia contenida.

Sin pena ni gloria,
victoria o derrota;
la lluvia es testigo
del tiempo que brota.

El asfalto desierto,
la calle y su alma;
el olor intenso a invierno,
enciende sentidos.

Susurran las hojas,
el viento las mece;
se siente el silencio,
sonido que crece.

Nada que hacer,
partida ganada;
latidos lentos,
serenos que fluyen.

Día de cabaña,
en casa conmigo;
entro en la ducha,
pulso pausado.

Solo y en silencio,
me dedico a las letras;
lluvia sobre lluvia,
susurros que fluyen.

Día de cabaña,
perfecto de lluvia;
el tiempo no existe,
solo este instante…

Latidos lentos,
serenos que fluyen.