Es como un suspiro que quedo atorado entre mis costillas, nacido del corazón,
Un estremecimiento que parece no pertenecerme,
Un calor que se embona en mi cuerpo, ínfima ilusión.
Sacude mis entrañas y las apreta, deseo infame,
Carnal desde germina cual cedrón,
Me colma y ya no hallo donde verterme.
¿Cómo lo saco de mi?
Quiero esparcirlo sobre ti, ensuciarte de mi amación,
Sentir tu pura crudeza iluminarme,
Ahogarte en el flujo de mi eterna sumisión,
Parece reacio a abandonarme.
Un éxtasis que me llena cual aluvión,
Quema hasta sofocarme,
Una sentencia de condena y redención.