Ahora que creo que, cada día,
no era tan sólo yo quien lo decía:
Esa palabra bien dicha se queda,
pero el improperio rueda y rueda
hasta hacer daño, para que pueda
dejarte entre sombras que exceda
el silencio y, aun, el hundimiento.
Pero afilar nuestro conocimiento
ante aquél que, toda consejería,
permite que cada cosa suceda;
en el celeste y en cada momento.
Cristian Jovani
(Derechos reservados del autor).