Divino abrazo
Del cielo vino
Aquella madrugada,
Do\' volví a tu regazo
Con ese amor genuino.
Volví a ser niña
En tu albo pecho
Con tu caricia amada,
Me llevaste a su viña
De amor puro y derecho.
Fuiste vasija
Cofre bendito
Azucena soñada
Aroma que cobija
corazón infinito!
Autor: Martha Irene Sánchez Managua, Nicaragua
Bella forma de comentar de nuestro amigo poeta Freddy Kalvo.
Aquí se los comparto.
Y qué bonitas
todas las flores
cuando las miro, nena.
¡Son grandes o chiquitas,
de diversos colores!
Como yo tengo
pronto te envío
si gustas... ¡la docena!
Y del jardín obtengo,
todo lo que hoy es mío.
Pero soy franco
y te pregunto:
¿Te gusta la azucena,
por su color que es blanco?
¡Entonces te la adjunto!