Divino abrazo
Del cielo vino
Aquella madrugada,
Do\' volví a tu regazo
Con ese amor genuino.
Volví a ser niña
En tu albo pecho
Con tu caricia amada,
Me llevaste a su viña
De amor puro y derecho.
Fuiste vasija
Cofre bendito
Azucena soñada
Aroma que cobija
corazón infinito!
Autor: Martha Irene Sánchez Managua, Nicaragua