Para beber de tu boca
me faltó morir,
plantar sueños en tu voz
como efímera
es también la vida,
morder el cuerpo
aún inerte
cuando flores crezcan
echando raíces
en el tiempo;
escribir otro poema
desgarrando el féretro
para llenar de caricias
nuestros desvelos
o mi pasatiempo que fue
comerte con estos ojos
ciegos,
porqué quise amarte
sobre la neblina
no sabiendo que estabas
tan lejos.