prosainefable

Inquilina

Llegaste para alquilar un espacio en mí

aunque no puedo mentir, jamás pagaste nada

fuiste una inquilina que vivió en el espacio

más dulce de mi alma.

 

Un día llegaste, y jamás te fuiste. 

Pero yo misma hice que habitaras 

este lugar que nunca escogiste. 

 

De vez en cuando, preparabas

tus maletas para irte, mientras tanto

yo encendía chimenea para tus manos

queriendo que aún me habites. 

 

Ay, inquilina, llegaste para irte. 

No sé cuál fue el motivo, por el cual

no me elegiste. Este amor solo fue mío, 

lo creé con delicadeza,

pero es hora de dejarte ir, o

perderé la cabeza.