Ford George

Conejillo de Indias

Adéntrate a ciegas en brumas,

que mordaz sea el umbral

de cualquier letargo en mano,

si aquellas luciérnagas alumbran nuestra verdad.

 

Si aquellos caprichos sean abrumantes

de aquellas noches de consuelo,

aquellas mujeres pasaron delante,

nosotros piadosos, de la salacidad.

 

Oh Eros, me acabas de flechar

y quebrar la razón sin estación.

¿Cómo de verdad se sentirá el amor,

que es ser las alas para tu vuelo?

 

Rehusarse a volver con él,

aquellas antorchas que vibran

al unísono sin quebrarse,

porque en ese ardor estás tú.

 

Cómo no dejarte de pensar;

cada bando en solitario, sin ningún arco.

Acaso nadie debe beber de la angustia,

porque un corazón debe redimirse

al amar,

comprender sus caprichos,

envolver sus recuerdos,

en un solo camino,

y dejar de ser solo un

conejillo de indias.

 

Si cada bote del incinero,

fuese aquellas calladas trisecciones

dejaría de amarte sin que estas

aboguen en presionarlo hasta dormirlo.

 

¿Dónde estás, Eros? ¿O es acaso que me has abandonado?

Porque un conejillo de indias persigue

un umbral sin luciérnagas,

que se reduce a un pacto de pasión y mente.

 

¿Debo reconocer las facciones

para sostener tu cuerpo?

Porque solloza aquella pálida estela

de persecuciones que nublan

 

¿Por qué, mujer, quieres que sea tu riel?

No sé si llegaré a conocer a aquella candelilla;

sin embargo, como conejillo de indias,

debo embelecar la vida en celo.

 

Ford George

 

ツ sick coffee