Al entrar se nota distinta
Pero en el aire aún se respira
La opresión de aquel tiempo
En el comedor la mesa
A la vez tribunal y estrado
Donde no había abogados
Ni apelación ni atenuantes
Y a pesar de las capas de pintura
Las piezas todavía lucen oscuras
Como celdas desnudas y frías
Afuera es una extensión más
Donde retumban aún golpes secos
De los estériles árboles quedan
ahuecados sus raquíticos troncos
Muertos de miedo y tristeza a la vez
Y desgastadas por el turbio pasado
Entre malezas las piedras del patio
Como derruidas tumbas se esparcen
No volverás, eso está claro
No volverás, no volverás repito como un mantra
Después de degradar mi inocencia de niña
Ya no hay más penitencias
No volverás, no volverás
No volverás a clavarme tu torva mirada
Ni a ensañarte en mi piel lacerada
Después de descubrir por fin
La dignidad liberadora y bendita
Ni tú ni nadie más
Podrá hacer de paredes prisión