José Mario Calero Vizcaino

EMMA, CUANDO CUMPLISTE DOS MESES

 

 

Siento en el alma
la música de una vida hermosa.
Emma:
tu madre y yo
celebramos,
día a día,
el inicio de tu camino.

 

Relaja tu mente.
Relaja tu corazón.
Relaja tu cuerpo.
Relaja tus emociones.

 

Hace tiempo deseé
esta compañía:
la de tu madre… y la tuya.
Vosotras dos colmáis mi pecho
de ternura y de amor.

 

Disfruto cuando te canto
muy bajito, cerca,
por detrás de tu oreja,
y cuando te abrazo
y siento el calor de
tu cuerpo pequeño contra mi pecho.

 

Relaja tu mente.
Relaja tu corazón.
Relaja tu cuerpo.
Relaja tus emociones.

 

Tu madre y yo hemos aprendido
que vives mejor la vida
cuando estás en nuestros brazos;
por eso te llevamos alegres,
a donde haga falta.

 

Estás despierta, estás presente,
y te entregas al mundo
con alegría:
caminas conmigo —
a tu manera—
mientras exploramos
senderos en Tartu.

 

Relaja tu mente.
Relaja tu corazón.
Relaja tu cuerpo.
Relaja tus emociones.

 

Nos gusta coleccionar
y guardar imágenes digitales
de tu historia breve hasta hoy.
También grabamos
y editamos vídeos
de instantes felices,
compartiendo nuestra dicha
con la familia y las amistades
que te quieren por todo
el mundo.

 

Relaja tu mente.
Relaja tu corazón.
Relaja tu cuerpo.
Relaja tus emociones.

 

De verdad me conmueve
la belleza de tu cuerpo,
tu mente y tu alma.
Eres una bebé luminosa,
de buen ser,
con un carácter precioso.

 

He visto el
asombro de la gente
cuando te conoce
por primera vez:
un silencio de unos segundos,
como si la admiración
los dejará sin aire.

 

Relaja tu mente.
Relaja tu corazón.
Relaja tu cuerpo.
Relaja tus emociones.

 

Pones caras divertidas
cuando digieres;
tu pelo se levanta
y dicen que vas “punk”.
Alzas las cejas —
anunciando tu futuro
poder de encanto—.
Tu cuerpo dibuja
líneas suaves y redondas:
belleza intacta,
recién llegada.

 

Relaja tu mente.
Relaja tu corazón.
Relaja tu cuerpo.
Relaja tus emociones.

 

Mi corazón se ancla
y mi imaginación vuela,
acunando este comienzo,
en un sueño
de higiene perfecta
y estancias de realeza:
yo camino contigo en brazos
por jardines sensacionales
y mágicos,
y después te baño
en una gran tina blanca.

 

Relaja tu mente.
Relaja tu corazón.
Relaja tu cuerpo.
Relaja tus emociones.

 

Mis brazos y mi pecho
se han amoldado a ti;
mi mente y mi corazón
han abierto espacio
a tu proceso.
Me he vuelto
un padre sobreprotector,
que atesora cada segundo
de tu inocencia.

 

Uno de nuestros
momentos favoritos,
de tu madre y mío,
es ver cómo regresa
esa sonrisa renovada
cuando te acariciamos
la barbilla.

 

Relaja tu mente.
Relaja tu corazón.
Relaja tu cuerpo.
Relaja tus emociones.

 

Los sentidos finos de tu madre
coleccionan emociones
no solo con los ojos,
sino también con los oídos
y con la boca.
Ella es lingüista,
y los dos —
ella y yo—
disfrutamos tus gestos
de fonética temprana:

 

Cuando acortas las vocales
que descubres
y las conviertes en un sonido
que dice:
“AGUUU”.

 

Relaja tu mente.
Relaja tu corazón.
Relaja tu cuerpo.
Relaja tus emociones.

 

Con estas palabras
quiero rescatar la magia
de lo vivido,
volver a tocar tu corazón
una y otra vez.

 

Quiero compartir la felicidad
que has levantado en nosotros
y dejar este mensaje
esencial en el mundo.
Por eso, te canto esta nana:

 

Relaja tu mente.
Relaja tu corazón.
Relaja tu cuerpo.
Relaja tus emociones.

 

Eres la belleza en sí misma,
y así deseo cuidarte.

 

Viviré para proteger a tu madre
y para proteger tu cuerpo,
tu mente y tu alma.
Y ojalá la sociedad
valore este esfuerzo:
mantenernos en pie,
incluso cuando yo ya no esté.

 

Sé que eres buena sangre:
serás fuerte,
independiente, libre y feliz.
Sabrás con quién
y cómo compartir tu vida,
hacer familia
y trascender con luz.

 

Por eso, te canto esta nana:

 

Relaja tu mente.
Relaja tu corazón.
Relaja tu cuerpo.
Relaja tus emociones.

 

Soy feliz al sentir tu pecho
bajo la palma de mis manos,
mientras el sonido de
“AGUUU”
se escapa entre
tus labios hermosos.

 

Tienes una voz preciosa:
tierna, suave, de cuna.

 

Relaja tu mente.
Relaja tu corazón.
Relaja tu cuerpo.
Relaja tus emociones.

 

Te imagino,
“abeja reina”,
cantando y bailando,
compartiendo el arte
hermoso de tu vida.
De verdad te adoro, bebé…
y siempre te amaré.

 

Así que sigue:
relajando tu mente,
relajando tu corazón,
relajando tu cuerpo,
relajando tus emociones.