Elena de Mayo

Duelo

Duelo…

 

Viaje inesperado,
viaje sin regreso,
viaje que nunca te animarás a pagar
y que se recorre en un ferrocarril que tu mente abarcará.

 

Tu corazón enmudecerá
al escuchar los gritos de la soledad
y la ausencia que los recuerdos te dejarán.

Este es el viaje para el que nunca hiciste reserva
y que tampoco separaste en tu agenda,

con los guías que no aspiras encontrar:

La señora llamada Nostalgia, sin preguntar acudirá.
¡No la deseches!
Solo siente y vive tu presente.

También vendrá Pensamiento,
señor noble de buen aspecto,
acompañado por el ilustre
llamado Recuerdo.

 

La señorita, cargo de Consciencia,
se presentará esta vez con la Impotencia,
su amiga fiel.
Te llevarán a lugares desérticos, áridos y resecos.
No te preocupes,
esto es parte del proceso.
Debes gestionar el amor que sigue naciendo en tu corazón,
fuente de inspiración,
que pertenece a quien ya no está presente
en este mundo existente.
La misión está en aprender
a depositarlo
en quien pueda necesitarlo.

 

Allí, en el desierto, siempre acudirá Mr. Tiempo.
Él se conoce,
porque acompaña los más largos trayectos;
te lleva por el pasado,
pasando por un presente anhelado,
y también por aquel futuro descartado,
con quien tanto tú habías amado.
Hasta te ayudará a entender que en esta tierra
ya no podrá ser.

 

En este viaje sin regreso, sin tiempo de duración,
quizá decidas cambiar de vagón para evitar un poco el dolor.
Es un distractor que ocupará tu atención,
pero el consejo está en no evitar
el camino que debes transitar.
Y así entenderás que en tu destino aprenderás a estar.

 

También debes saber
que algunos abordarán tu tren
solo por dos o tres estaciones, tal vez.
Pero este es un viaje personal:
nadie más te podrá acompañar

por las subidas a colinas, rutas bien definidas.
Sin atajos, debes vivir tu aflicción.
Es el camino más seguro para la sanación,
donde tu alma siente un dolor
como si te custodiaran en una fría prisión.
Pero cada paso irá sanando
cuando tus pies debilitados vayan avanzando
por los ríos del dolor y los valles desolados.

 

Verás la ausencia,
porque ya no tienes su presencia.

 

Aun así,
la luz del sol que el Creador diseñó
logrará alcanzar tu corazón.
Es su perfección y devoción.
Jesús, desde tu interior,
estará derramando su más infinito amor sanador.
Aunque no lo sientas, decide creer
que Él sigue teniendo cuidado y poder,
aun en medio de esta profunda desolación.
Y de lo que de tu roto corazón quedó
formará una nueva historia rodeada de amor,
alegría y también salvación.
Porque Él nunca te olvidó,
te ama y siempre te amó.
Verás que vale la pena tomar el viaje por Él,
por saber y entender
que tu ser amado está con Él
y que su Espíritu Santo te lo hizo saber.

 

Además, que en la eternidad nos volveremos a encontrar
en plenitud total,
en alegría
y gracia celestial.