Para desterrar la guerra, para relegarla al olvido como se hizo con la esclavitud y con otras formas de barbarie —consideradas, en su momento, «parte propia e inevitable de la naturaleza humana»— es imperioso que consagremos el respeto a la dignidad de la vida como principio universal de nuestra época.
Ensayo «El poder de la empatía»
Tenía el encanto de los luceros al anochecer
era iluminada entera en una puesta de sol
ardía de primaveras
pronto llegó la muerte callada, silenciosa
abrigándola de caricias
¡qué tristeza!